El lugar idílico en internet

10 abril, 2019

Maticemos

Me gusta escribir, sí. Quizás por eso me gusta ir publicando libros mientras trato de sobrevivir y la editorial no se harte de mis relatos. Pero desgraciadamente, eso no es lo único que uno debe hacer hoy en día para poder seguir en el mundillo de las letras. Quien no está en Internet, no existe. Y sí, existen muchas redes sociales que actualmente facilitan todo ello. A diferencia de la escritura, a las redes las odio intensamente. No puedo soportar el hecho de tener que malgastar mi tiempo viendo retales de vivencias inocuas de gente. Gente que en su mayoría solo es amiga mía porque un programa así lo ha decidido. 

Me desagrada además tener que andar subiendo información innecesaria cada día. Y solo para que tal o cual red me vaya manteniendo en el día a día de un montón de personas que no van a leer mis libros (ni mis artículos siquiera). No soporto que unos entes controlen mis datos y tener que vivir bajo los yugos de sus plataformas, haciendo lo que solicitan y cuando lo solicitan. Tengo cosas mucho mejores que hacer. Solo con pensar con la cantidad de tiempo que pierdo en dichas redes, me deprimo, porque además, como ya he comentado, no es algo que me guste. 

Entonces... ¿Por que estás ahí metido?

Pues bien, si no te gusta, vete y deja de dar la tabarra ¿no? ¿No es eso lo que estás pensando? Ahí viene la parte trágica de todo ello: no puedo. Realmente, siendo honesto, poder sí que se puede, es tan «fácil» como darse de baja de los servicios y ale, a vivir. Incluso ni eso, basta con no meterse. Pero ahí viene lo realmente terrible: Si no estás en las redes, ya no existes, ya no eres nadie. 

¿Donde buscáis vuestras próximas lecturas? ¿En la biblioteca?¿En las librerías?¿Preguntándole a un librero de confianza? ¡Ja! ¡Como si quedasen! No: os metéis en internet y buscáis, como todo hijo de vecino criado en el mismo caldo de cultivo social que nosotros. Ahora bien, las redes sociales no son más que una herramienta prefabricada y gratuita. Entran grandes masas de gente a hacer ruido sin nada realmente interesante o propio que comentar. Al menos a priori y de forma masiva, claro está.  A no ser que consideres las noticias sensibleras o los vídeos de gatos elementos imprescindibles de nuestra cultura. Al fin y al cabo, me veo metido en una paradoja: Si no estoy, no existo, pero si estoy, nadie me hace caso. Y es normal, cada uno va a lo suyo. Y los likes o dislikes de gente que en su mayor parte ni conozco no me aportan absolutamente nada.

Por eso me toca estar a desgana en las redes, para ir haciendo ruido con la vana esperanza de ser escuchado. Muchos son los llamados, pero pocos los elegidos: Toda esa masa de gente que pasa el tiempo cotilleando sin interés alguno, finalmente no aportará nada, pero si consigo que alguien entre en esta web… eso ya es otro cantar.

Locus Amoenus, un lugar donde hallar tranquilidad

De ahí el nombre de este blog, locus amoenus, el lugar idílico en internet. Una isla semidesierta donde poder estar en calma entre tanto ruido. Aquí si que hablaré y me explayaré más, pero solo para quien quiera escucharme. Ya que hay que estar en internet, mejor desde una web propia y bajo tus propias normas y decisiones, limitado tan solo por tu ingenio, conocimiento y economía. Y sí, también son límites, pero esos límites me los aplico yo y los puedo ir moviendo, a diferencia de los de las redes. 

Y todo esto...

¿Y a que viene todo este rollo? A nada. Esta sección es para eso, un lugar donde puedo ser libre para escribir lo que me salga de las narices en total libertad y en donde tú puedes leer o no leer, en función de tus intereses. Aquí no hay ningún botoncito de «me gusta» ni maldita falta que hace. Si quieres dejar un comentario, puedes hacerlo, hay un espacio para ello, puedes tener toda la interacción que te de la gana con la tranquilidad que solo yo o aquellos que pasen por la página verán tus comentarios, por lo que no se espera absolutamente nada. Nadie va a comentar, espero, para quedar bien o por compromiso y nadie que no quiera ver el artículo o los comentarios va a tenerlo que aguantar en su muro.

Bienvenidos a Locus Amoenus, un lugar idílico en internet. 

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