Quiero escribir un libro…

16 septiembre, 2019

Muchos son los que me lo dicen cuando les comento que ya he publicado un par. Y es comprensible, todo el mundo (por norma general) se ha planteado en algún momento de su vida escribir un libro. Normalmente suele ser algo baladí, una idea fugaz que, simplemente, pasa por la cabeza. Pero en ocasiones, esa idea llega para quedarse.

¿Y que hace falta para escribir un libro? Pues la verdad es que poca cosa. Basta con no ser analfabeto y tener algo con lo que escribir, desde un ordenador a papel y lápiz. A partir de ahí… ganas, inspiración y constancia.

¿Pero qué y para qué se quiere escribir exactamente? Esa es la principal pregunta que deberíamos hacernos. No es lo mismo relatos breves que una novela, de la misma forma que no es lo mismo un diario personal que algo que pretendamos publicar al gran público.

En España la mejor manera de guardar un secreto es escribir un libro Manuel Azaña

Si solo pretendes escribir para ti mismo, es sencillo: no has de dar explicaciones a nadie, puedes tomarte tu tiempo y  hacerlo cuando quieras. Pero la cosa se complica cuando pretendes difundir tu obra. En caso de microrrelatos e historias breves, se pueden usar las redes sociales, o hacer un blog o una web, para difundir tu contenido rápidamente. De hecho, con el tiempo y haciendo las cosas como es debido, puedes llegar a obtener beneficios económicos. Incluso se pueden escribir artículos remunerados para diferentes páginas web, generando contenido digital. Pero si lo que se quiere es sacar un libro a la vieja usanza… ahí se empieza a complicar todo.

Existen varias vías para la publicación de un libro, pero podemos resumirlas en dos: o te encargas tú de todo o buscas una editorial.

La autoedición es un sistema muy recurrido por escritores noveles que tras decir quiero escribir un libro prosiguen con un y publicarlo. Es relativamente sencillo, básicamente hay que ir a una imprenta de calidad (preferiblemente especializada en la impresión de libros) y soltar la pasta. Con dinero todo es mucho más sencillo, y las hay muy completas: algunas cuentan con ilustradores, maquetadores, correctores… siempre que pagues, claro está.

El pro es que tú te lo guisas y tú te lo comes: tú decides sobre tu obra, y si quieres que la portada sea una suerte de parodia de Snoopy mostrando un gran falo perruno, pues oye, tú sabrás…

El contra es que luego tienes que dedicarte a darle salida a tu obra, y eso es muy duro. Si ya es complicado con una editorial detrás… sin es una odisea. Tendrás que hablar con librerías y negocios afines que quieran hacerte un hueco en sus estanterías, y ya he mencionado en alguna ocasión como tratan a los noveles en según que librerías...

A parte, hay algo que a mí personalmente no me acaba de gustar del hecho de autoeditar tu propio libro: ¿realmente merece ser publicado? A todos nos gusta lo que escribimos (si no no lo escribiríamos, obviamente) por lo que carecemos del criterio suficiente para decidir si nuestra obra es digna de publicación o no.

Hay lectores profesionales, que leen tu obra (a cambio de dinero, obviamente) y te hacen un informe de lo que deberías cambiar o mantener. Nunca he recurrido a ellos, por lo que no sé exactamente como es su informe. Podéis pensar que se obtiene el mismo resultado de manera gratuita dando vuestro escrito a amigos y familiares, pero no nos engañemos: el hecho de conocer al autor afectará a la opinión de la obra.

La terrible caída del escritor, tras la frase de A la mierda, yo solo quería escribir un libro

Por otra parte, ahora vamos a ver la opción editorial:

Para mí el pro es importante: el hecho de que alguien ajeno a tu entorno te incorpore en su negocio e invierta en ti es algo a tener en cuenta. Si consigues que una persona que hace dinero de vender libros quiera vender el tuyo, tan malo no serás. A parte del apoyo moral, cuentas también con los recursos de la misma editorial, por lo que la portada la van a hacer profesionales que entienden como hacerla para llamar la atención a un posible cliente, va a tener muchas menos faltas de ortografía y va ir bien maquetado. A parte, tu libro estará en librerías y se venderá por internet sin que hayas tenido que pelearte con nadie.

Los contras es que hay un largo y duro camino hasta conseguir que te publiquen. Para empezar, hay mucho estafador que quiere aprovecharse de la ilusión de los escritores noveles, por lo que vas a encontrar falsas editoriales que cuando oyen la frase quiero escribir un libro se les ponen los ojos con el símbolo del dolar (o del euro, o del yen… depende de la región, claro está).

Por norma general mirad con lupa todo contrato editorial que os ofrezcan. Si al día siguiente de enviar vuestra obra os dicen que es maravillosa y que solo os van a cobrar una mínima cantidad, mala señal. Si tenéis que comprometeros a vender una cantidad de libros, o algo por el estilo… desconfiad. Lo normal es que una editorial decente se tome la molestia de leer vuestra obra, y suelen tardar meses. Si os contestan antes, suele ser una negativa por no encajar con su línea editorial.

Si encontrar una editorial decente ya es todo un desafío, que quieran publicarte ya es inaudito. Yo tengo la teoría de que mi editor perdió una apuesta o algo por el estilo, pero realmente, bromas a parte, recorrí un gran camino antes de dar con mi editorial.

Lo más normal es que no quieran publicarte, ya que la literatura va de capa caída. Buscan la venta fácil al margen de la calidad, por lo que si no sois famosos, es difícil que os publiquen. Como anécdota: cuando los youtubers empezaron a publicar libros, los clasificaban de forma habitual. Es decir, si el libro era de fantasía, por ejemplo, iba a su sección correspondiente, con el resto de libros de su misma categoría. Pero los youtubers no son necesariamente buenos escritores, por lo que se produjo mucha literatura de mala calidad. Finalmente, las librerías acabaron abriendo una nueva sección llamada youtubers, un cajón de sastre en donde meter todos los libros de fácil venta y dudosa calidad hecha por las nuevas estrellas mediáticas.

La gran ventaja que tenemos hoy en día es internet. Podemos contactar con editoriales de todo el mundo sin andar cargando una carpeta con nuestro manuscrito. Un correo electrónico con un PDF y una carta cordial suelen ser suficientes. A parte, la publicidad y difusión gratuita (o casi) que podemos hacer por las redes sociales, es toda una ventaja.

Finalizo ya el artículo, que me estoy alargando demasiado, pero si queréis que aclare algún tema en concreto, que resuelva vuestras dudas como buenamente pueda o queréis contradecirme algo que consideréis equivocado, no dudéis en usar la sección de comentarios.

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